El precio del dinero se queda en el 2,75 por ciento. Es la forma en que la máxima autoridad monetaria europea quiere estimular la economía. Es la cuarta rebaja consecutiva, en medio de un contexto de amenaza de aranceles por parte de Donald Trump.
El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) ha decidido este jueves cumplir con el guion y bajar en un cuarto de punto los tipos de interés, de forma que la tasa de depósito (DFR) quedará en el 2,75%, la de referencia para sus operaciones principales de refinanciación (MRO) en el 2,90%, y la de la facilidad de préstamo (MLF) en el 3,15%.
Según el BCE, el proceso de desinflación sigue avanzando conforme a sus proyecciones y, probablemente, retornará al objetivo del 2% a medio plazo a lo largo de este año. Además, la mayoría de los indicadores de la variable subyacente sugieren que esta se estabilizará en torno a la meta deseada de forma "sostenida".
Aún así, ha asegurado que la inflación interna sigue siendo "elevada" porque los salarios y precios en algunos sectores aún están ajustándose a la anterior escalada inflacionista con un "retraso considerable".
No obstante, el crecimiento de las nóminas se está moderando y los beneficios empresariales están amortiguando "parcialmente" el impacto sobre la inflación.
Por otro lado, el euríbor en enero termina con al indicador de las hipotecas variables por encima del 2,5% y rompe la racha de 9 meses consecutivos a la baja. No obstante quienes tengan que revisar ahora sus cuotas pueden estar tranquilos, se abaratan unos cien euros al mes dado que el indicador se sitúa muy por debajo de los valores de hace un año cuando estaba en el 3,6.
El titular de una hipoteca media ahorrará entre 1.000 y 2.000 euros anuales.